miércoles, junio 01, 2005

Practica y Repetición

La idea de abrir un café-restaurante va viento en popa, solo que el viento sopla muy despacio. Estamos buscando un local, y cotizando desde muebles hasta cebollas para tenerlos costos de operación y así poder hacer un análisis de viabilidad. Todo eso demora semanas de investigación y pelear con proveedores. Pero para mientras, yo ya estoy trabajando en lo que me concierne: tortas.

Estoy practicando tortas, o más bien debería decir que estoy aprendiendo a hacerlas. Siento por la pastelería una atracción nacida de la curiosidad y mi gusto por los dulces. Pero ese gusto es reciente. Hace unos cinco años no me entusiasmaban los postres ni las azúcares (con gloriosas excepciones, como el dulce de leche o la torta Sacher). Pero aprendí sobre los balances en la comida y sobre estimular todos los gustos en una comida, y de a poco comencé a apreciar su valor en las comidas. Hoy, no puedo vivir sin algo dulce.

Sin embargo, hasta ahora no había tenido que preparar tortas, y menos aún en una cocina profesional. Así, le pedí ayuda a mamá (good ol’ ma!) y comencé a preparar algunas con ella.



aquí esta...¡terminada! Posted by Hello

Debo reconocer que me está gustando trabajar con masas. Podría haberlo adivinado, pues siempre me sentí cómodo haciendo pastas. Los problemas son de precisión y paciencia, una virtud que me es escasa. Por otro lado, ser ordenado nunca fue parte de mi perfil, pero aprendí que, en una cocina, ser ordenado es la única manera de triunfar. Tal vez también aprenda a ser paciente.

Todo esto me hizo pensar en la manera, casi accidental, que llegué a la cocina. Antes de tomar mi primer curso culinario en la Academia J. Elton, mi experiencia con comida se limitaba exclusivamente a lo que aprendí cuando vivía solo en Kent y me aburrí de la comida de la cafetería universitaria. Y en realidad no fue hasta que comencé a trabajar en restaurantes que me di cuenta lo mucho que me gustaba la adrenalina y el frenesí del servicio y la maravilla de la creación culinaria. Hoy, la cocina absorbe un alto porcentaje de mi tiempo.

No puedo ignorar que mi primera idea seria de negocio fue un café literario. En realidad cuando entré a la academia de Juanita Elton, no pensaba en un restaurante, si no más bien en un café. Claro que me interesaba la buena comida, pero en esos tiempos pensaba en los libros que quería tener e incluso en abrir una revista literaria. Hoy, mi café se va a hacer conocido por su ambiente, claro, pero sobre todo por su buena comida, desde los panes hasta las mermeladas caseras. Por eso es importante que las tortas sean sabrosas y atractivas. Deben ser nuestra arma de ventas. Mi ideal es llegar al punto de equilibrio (costos versus ganancias) con el almuerzo, así todo lo del café es ganancia. Así, puedo concentrarme en mejores ingredientes e incluso darme tiempo para practicar algunas ideas un poco mas osadas.

Pero me estoy adelantando mucho. Por ahora seguimos analizando costos y yo aprendiendo a cocinar tortas. Vuelvo a lo que me concierne. Hoy hago una Mil Hojas.