martes, septiembre 13, 2005

El Debate de la Comida Orgánica

Déjenme empezar con mi opinión. Yo estoy a favor de la comida orgánica por motivos de salud y sabor. Dicho esto, analicemos las realidades de la agricultura actual.

Primero, quiero definir orgánico. Básicamente, esta terminología tiene que ver con un proceso, mediante el cual los alimentos son cultivados y procesados. Alimentos a los que se los trata con pesticidas naturales (es decir, sin químicos) o al menos con ingredientes comprobadamente no dañinos al resto de la flora y fauna que convive con las frutas y vegetales que se plantan para fin comercial. Por supuesto, el concepto de alimentos orgánicos también rechaza cualquier modificación genética a productos comestibles.

¿Qué quiero decir exactamente cuando hablo de alimentos modificados genéticamente? Estos alimentos se crean cuando se retira el ADN de un organismo para implantárselo en otro. Aquel “otro” es el alimento modificado.

Pero, ¿por qué querría alguien insertar un ADN foráneo a cualquier producto? Honestamente, si tiene beneficios. Eventualmente, podría comenzar a plantarse cualquier vegetal modificado para no necesitar abundante agua o tierra fértil. Podrían cosecharse, en desiertos o montañas, alimentos de bajo costo y alto contenido nutricional para alimentar regiones pobres, como la mayor parte de África.

¿Cuál es el problema, entonces? Los productores e investigadores de estas técnicas son varias, pero básicamente existen dos gigantes: Monsanto y Novartis, la primera siendo mucho más conocida. Estas compañías se han enriquecido vendiendo tomates perfectamente redondos, todos del mismo tamaño, de rojos brillantes pero completamente desabridos. Dominan los mercados con sus productos y han bajado el nivel culinario de las sociedades. Es decir, han dedicado su tiempo a investigar cosas como ingresar ADN de pescado a sus vegetales para evitar los problemas que puedan tener al congelarlos. Ahora, que yo sepa, esto aún no lo ponen en práctica, pero me consta que lo piensan. En lugar de ayudar con nutrición y alimentación, invaden los mercados estadounidenses y europeos con productos que los benefician económicamente y eliminan la gracia de los productos de temporada (y de consumir alimentos en su punto más alto). Por eso ya no es sorpresa encontrar tomates en los mercados todo el año. ¿Cuándo se nos olvido que son frutas de verano, que alcanzan su madurez de azúcares a comienzos de otoño? Pero si incluso muchos siguen pensando que los tomates son verduras y que no son dulces.

Pero el peligro de los alimentos modificados genéticamente es otro: la falta de regulación. Dije antes que no sabía si la idea de genes de pescado en verduras era ya una realidad. La verdad no me puse a investigarlo, pero sería muy difícil descubrirlo, pues estas compañías no tienen una regulación que les obligue ponerlo en sus etiquetas. Legalmente, podrían hacer un polvo de nuestros antepasados muertos y agregárselo a nuestras comidas. Es una exageración grotesca, pero si lo pensamos un poco, eso es exactamente lo que hicieron con el ganado. ¿El resultado? Las Vacas Locas.

Estos experimentos genéticos, además, son relativamente nuevos, considerando lo revolucionario de sus principios. Los conejillos de india somos nosotros. Puede que estos productos no tengan secuelas considerables en nuestra salud, pero ¿realmente queremos esperar para enterarnos?

Finalizo con un pedido a todos los consumidores que me estén leyendo. Demanden productos certificados orgánicos. Solo nosotros juntos podemos cambiar las ofertas de los mercados. Demanden productos orgánicos, edúquense y hablen con sus amigos y familiares al respecto. Les ofrezco más información en estos vínculos:

  • Este Artículo en Alimentación Sana
  • LatinSalud también escribió al respecto
  • La revista Global Chefs tiene una sección llena de información interesante
  • La cadena de televisión PBS invesigó al respecto. Aquí nos muestra ambos lados del debate
  • Finalmente, la opinión de Greenpeace

4 Comments:

At 5:39 a. m., Anonymous brigitte said...

De acuerdo contigo. Por haber vivido tambien en Estados Unidos, y comido tomates, fresas y pollos por citar solamente estos..."manipulados" ! ya sé bien de que estas hablando.
Aqui en Guyana francesa las frutas y legumbres tienen el sabor unico de origen.

We already got the airplane tickets para Santiago :-))I can't wait...

 
At 12:58 p. m., Anonymous Anónimo said...

El pollo alimentado "a campo", los huevos de pollo alimentados con maiz, las vacas que pastan libremente... Para mi, cocinar con estos ingredientes es UN PLACER EXTRA, al placer de cocinar. La carne de los pollos "orgànicos", que no es tan blaaaanca, sino mas bien rosada, las yemas de los huevos, color anaranjado profundo, y ni hablar de un asado, con carne "sin vaca loca". Làstima... que todo sea el doble (y a veces el triple) de caro.
Marijota

 
At 12:59 p. m., Anonymous Anónimo said...

perdon, los huevos son de gallina, no de pollo ja ja
marijota

 
At 10:43 a. m., Blogger Carlos García S. said...

Brigitte - Qué suerte encontrar productos simples, pero de alta calidad. Aquí los supermercados son una vergüenza. Aunque debo admitir que están mejorando un poquito. Y ya sabes, cuando vengas para aquí, cualquier cosa, me avisas. Ya el clima está mejorando. Buena época para visitar.

Marijota - No sé donde vives, pero aquí en Chile, desafortunadamente los pollos los alimentan con harina de pescado lo que les da sabor a pescado. Son pocos los que alimentan con maiz, y si son mucho mas caros. Pero valen la pena. Sobre todo para un cocinero profesional. Muchas veces la única diferencia entre un restaurante mediocre y uno bueno es la calidad de los ingredientes (digo muchas veces solo porque no me gusta usar la palabra "siempre")
Te encuentro toda la razón. Gracias por tu comentario.

 

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